Esta propuesta busca reducir el riesgo de incendios forestales y sus impactos ecológicos en espacios naturales y áreas protegidas de alto valor en España, actuando sobre dos ejes clave: la gestión estratégica de la vegetación y el refuerzo de la resiliencia de los ecosistemas restaurados.
Incendios cada vez más intensos y difíciles de controlar amenazan vidas humanas y algunos de los espacios naturales más valiosos del país, evidenciando la urgencia de actuar. Frente a esta realidad, la prevención se consolida como la herramienta más eficaz para reducir riesgos y proteger el territorio a largo plazo.
Desde hace más de 20 años, WWF trabaja para anticiparse a este problema, apostando por la restauración y la gestión de paisajes más resilientes y adaptados al cambio climático. En enclaves tan emblemáticos como Doñana, estas actuaciones buscan acelerar la recuperación de los ecosistemas, reducir su vulnerabilidad frente al fuego y proteger su extraordinaria biodiversidad.
El proyecto aborda la prevención de incendios forestales en espacios naturales de gran valor, como el Espacio Natural de Doñana, Cortes de Pallás (Valencia), Chandebrito (Galicia) y el Parque Natural Baixa Limia-Serra do Xurés (Ourense), entre otros, mediante el mantenimiento de plantaciones de especies autóctonas y la aplicación de medidas de selvicultura preventiva orientadas a actuar antes de que se produzca un incendio. A través de una gestión estratégica de la vegetación, se reduce la cantidad y continuidad del combustible forestal, disminuyendo así el riesgo de inicio y propagación de incendios. Este enfoque favorece un paisaje más diverso y equilibrado y aporta beneficios directos para la biodiversidad, mejorando el hábitat de especies clave como el conejo, presa principal del lince ibérico.
Planificar y priorizar actuaciones en las zonas con mayor riesgo, asegurando que los esfuerzos se concentran donde la prevención de incendios resulta más necesaria y eficaz.
Mantener y reforzar las plantaciones de especies autóctonas ya existentes, garantizando su supervivencia y favoreciendo ecosistemas más estables y resilientes a largo plazo.
Desarrollar desbroces selectivos y un manejo estratégico del matorral, junto con podas selectivas y elevación de copa, para reducir la acumulación de vegetación más inflamable, limitar la intensidad potencial de los incendios y disminuir el riesgo de inicio y propagación del fuego.
Realizar clareos puntuales, reduciendo la densidad de la vegetación y promoviendo un paisaje más diverso y resistente frente al fuego.
Llevar a cabo un seguimiento y evaluación continuos, analizando la evolución del territorio y su respuesta ecológica, con especial atención a especies clave como el conejo y el lince ibérico.
Los beneficiarios de la reducción del riesgo de incendios forestales en estos espacios naturales y áreas protegidas abarcan al conjunto de la población española, especialmente a las comunidades locales, los visitantes y los gestores de los territorios afectados. Asimismo, las actuaciones contribuyen a la conservación de la biodiversidad y de especies clave de los ecosistemas.





